Seguimiento tras el alta para tus pacientes
Mantén el contacto con el paciente en las semanas posteriores al alta e identifica a tiempo a quienes necesitan atención.

Seguimiento tras el alta para tus pacientes
Mantén el contacto con el paciente en las semanas posteriores al alta e identifica a tiempo a quienes necesitan atención.

Contacto en los momentos clave, con alertas para los casos que requieren revisión
Los contactos empiezan cuando el paciente sale del hospital y siguen el calendario definido para cada circuito, desde las primeras 24 horas hasta los 30 días. El foco es la recuperación tras el episodio agudo, no el seguimiento continuado de la patología de base.
Cada contacto recoge cómo se ha encontrado el paciente desde que salió del hospital, junto con los síntomas, los signos de alarma y las mediciones en domicilio que incluye el protocolo.
Los contactos comprueban si el paciente ha empezado la medicación prescrita al alta y la toma según lo indicado, y recogen sus dudas sobre los cambios en el tratamiento, que se trasladan al equipo.
Las respuestas fuera de los criterios del protocolo generan alertas, y el equipo decide el siguiente paso. Cada revisión queda documentada con su nota clínica y el plan de cuidados. Al terminar la ventana, el equipo cierra el episodio o deriva al paciente a su atención habitual o a un programa a largo plazo.
Protocolos adaptados a cada circuito tras el alta
Protocolos basados en guías de práctica clínica y perfeccionados en implantaciones anteriores.
Continuidad en el seguimiento. Evidencia a partir de los resultados en pacientes.




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“Desde que empezamos a usar LOLA, se han evitado ingresos hospitalarios por descompensación en 6 de cada 10 casos. Gracias a ella, podemos llegar a una población más amplia y prever cuándo una enfermedad puede agravarse.”
El valor del seguimiento cuando el paciente vuelve a casa
Continuidad asistencial fuera del hospital
El paciente puede comunicar su evolución durante el seguimiento, sin esperar a la siguiente consulta presencial para trasladarla al equipo.
Atención orientada a las necesidades del paciente
La priorización ayuda al equipo a organizar la revisión según las incidencias comunicadas y decidir qué atención necesita cada caso.
Más capacidad para mantener el contacto planificado
La programación y los reintentos amplían las oportunidades de contacto durante el programa, sin depender de un único intento de contacto.

El alta es un paso más del proceso asistencial, no el final
Preparación para pruebas y cirugía
Antes del mismo procedimiento: los pacientes llegan preparados y los procedimientos no se cancelan.
Cuidado crónico y longitudinal
Cuando termina el periodo post-alta y el paciente necesita un seguimiento continuado.
Acceso y gestión de la demanda
Las revisiones derivadas del seguimiento se citan, confirman y reprograman sin pasar por el equipo.