El servicio de Urología del Hospital Universitario de León realiza seguimiento telefónico automatizado a 346 pacientes operados de cáncer de próstata mediante LOLA, el agente de voz clínico de Tucuvi. En un año se han completado más de 1.000 llamadas trimestrales que identifican síntomas de alarma entre consultas presenciales, con una satisfacción de 9 sobre 10 y una aceptación de 19 de cada 20 pacientes invitados.

El servicio de Urología del Hospital Universitario de León ha dado un paso de gigante en la digitalización de la medicina oncológica. El centro implementó el año pasado un innovador programa de seguimiento clínico basado en inteligencia artificial conversacional, que prolonga durante este 2026 por la buena acogida que ha tenido, según el urólogo y coordinador del proyecto, Miguel García Sanz.
A través de la plataforma tecnológica de Tucuvi, el sistema automatiza llamadas telefónicas periódicas a pacientes que han sido sometidos a una prostatectomía radical, la cirugía de extirpación de la próstata por cáncer. El objetivo fundamental es blindar la seguridad del paciente en el tiempo que transcurre entre sus citas presenciales en el hospital.
Por ahora se ha incluido un primer grupo de 346 pacientes operados entre 2018 y 2024 que cumplen los requisitos necesarios. Junto al doctor García Sanz, lideran este despliegue las médicas internas residentes de la especialidad, las doctoras Lucía Rodríguez e Inés Cividanes.
¿Quién es LOLA y cómo son las llamadas?
El rostro del programa —o más bien la voz— es LOLA, el Agente de IA de voz clínica de Tucuvi, entrenado con lenguaje natural. A diferencia de los contestadores automáticos rígidos y tradicionales, LOLA mantiene una conversación fluida, empática y natural con el paciente al otro lado de la línea. García Sanz, que ha escuchado las llamadas, describe una voz bien pautada y cercana: <q>no se parece a la de un robot</q>. Está bien lograda, en su valoración.
Durante la llamada, LOLA repasa minuciosamente un cuestionario diseñado por los urólogos del Complejo Asistencial Universitario de León para evaluar la calidad de vida y descartar complicaciones de la cirugía. El agente presta especial atención a síntomas críticos como la incontinencia urinaria, la disfunción eréctil o posibles signos de alerta.
Lo primero que hace es presentarse. Después pregunta si el paciente sabe cuándo tiene su próxima consulta, si ha tenido sangre en la orina o si le ha surgido algún dolor que no le parezca normal.
¿Qué resultados ha dado el primer año?
Ya se han generado 1.000 llamadas y, tras un año, el equipo está contento. Se hizo una encuesta de satisfacción tanto a los pacientes seguidos por LOLA como a los que no quisieron participar, uno de cada veinte, y el resultado fue de 9 en una escala de 0 a 10. Valoraron sobre todo la rapidez en la respuesta del equipo a las alertas trasladadas por LOLA, porque algunos tenían el temor de que el agente sustituyera al seguimiento físico, que no es así.
Las llamadas se efectúan cada tres meses, aunque se plantean distanciarlas un poco para no sobresaturar al paciente.
En cifras, tras el primer año: 346 pacientes operados entre 2018 y 2024, 1.000 llamadas personalizadas, 9 sobre 10 de satisfacción y 1 de cada 20 pacientes que declinó participar.
¿Sustituye la inteligencia artificial a la consulta presencial?
No. García Sanz recalca la total complementariedad del sistema y disipa cualquier temor a una deshumanización de la medicina: gracias a las llamadas que realiza la IA se complementan —en ningún caso se sustituyen— las consultas presenciales, y se aporta más información sobre la evolución del paciente.
La participación es totalmente voluntaria. Si algún paciente prefiere no formar parte de esta iniciativa, mantendrá exactamente el mismo esquema de revisiones ordinarias en consulta que tenía hasta ahora.
¿Cómo se nota el impacto en el paciente?
Para comprender el impacto real, no hay que mirar al ordenador del hospital, sino al teléfono de los pacientes en sus casas. El agente actúa en tres frentes clave: la detección precoz, evitar que el paciente crónico se despiste con las analíticas, y aportar tranquilidad psicológica y accesibilidad a los mayores.
Un paciente operado hace dos años que empieza a notar un ligero hilo de sangre en la orina, o un empeoramiento súbito en el control de la vejiga, a menudo calla y espera seis meses hasta su próxima cita: por no molestar a los médicos, o por pensar que es algo normal de la edad o de la operación.
Al llamarle LOLA y preguntarle directamente por ese síntoma, la IA detecta la anomalía en sus respuestas y hace saltar de inmediato una alarma en el sistema del hospital. El equipo de Urología revisa el caso ese mismo día y adelanta la cita presencial antes de que el problema se agrave.
Recibir una llamada periódica en su propio teléfono fijo o móvil, donde una voz clara les pregunta detalladamente cómo se encuentran, aporta un extra de acompañamiento y seguridad, sabiendo que el cordón umbilical con su especialista en León sigue completamente activo desde el salón de su casa.
Con la puesta en marcha de la plataforma, el servicio de Urología del centro leonés abraza una medicina proactiva, adelantándose al síntoma con la última tecnología.
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